La Unión Europea prepara una excepción para las gafas inteligentes: quedarían fuera de las nuevas normas de reparabilidad
La Comisión Europea está preparando una modificación legislativa que permitiría excluir a las gafas inteligentes de las futuras normas de reparabilidad y sustitución de baterías que sí afectarán a dispositivos como los smartphones. La propuesta también incluye otros dispositivos wearables, como relojes inteligentes y pulseras de actividad, y podría facilitar que fabricantes como Meta, Google, Samsung y Apple continúen comercializando sus dispositivos en Europa sin necesidad de rediseñarlos.
Sin embargo, la iniciativa llega en un momento en el que las gafas inteligentes siguen generando un intenso debate en torno a la privacidad y la protección de los datos personales.

Las gafas inteligentes quedarían fuera de las nuevas normas europeas
La modificación legislativa, adelantada por Politico, establece que determinados dispositivos portátiles quedarían exentos de las futuras obligaciones relacionadas con baterías extraíbles por parte del usuario.
Según un portavoz de la Comisión Europea, esta decisión no responde a presiones de la industria, sino al resultado de un proceso de consulta pública con asociaciones de consumidores, empresas y los Estados miembros.
Desde Bruselas defienden que la excepción busca contemplar aquellos dispositivos cuya apertura por parte del usuario pueda generar riesgos de seguridad o donde existan limitaciones técnicas que hagan inviable el acceso a la batería.

Meta, Google, Apple y Samsung serían las principales beneficiadas
Si finalmente la propuesta sale adelante, fabricantes como Meta, Google, Samsung y Apple podrán seguir comercializando sus actuales gafas inteligentes —y futuros dispositivos de realidad aumentada— en la Unión Europea sin realizar cambios importantes en su diseño.
No obstante, la propuesta todavía no es definitiva. El Parlamento Europeo y los gobiernos nacionales disponen de un plazo de dos meses para presentar objeciones antes de que el texto sea publicado oficialmente.
Si no se producen cambios, la normativa entraría en vigor 20 días después de su publicación, algo que podría producirse entre finales de noviembre y principios de diciembre de 2026.

La privacidad sigue siendo el gran reto de las smart glasses
Aunque la cuestión de la reparabilidad parece encaminarse hacia una excepción, las preocupaciones sobre privacidad continúan creciendo en Europa.
El Comité Europeo de Protección de Datos (EDPB) está elaborando un informe específico sobre las implicaciones de las gafas inteligentes en materia de protección de datos y vigilancia. Según la información disponible, el documento podría finalizarse durante este verano y servir de base para futuras medidas regulatorias.
Desde la organización europea de consumidores BEUC, su responsable de política digital, Cláudio Texeira, ha criticado la propuesta, advirtiendo de que flexibilizar estas normas podría sentar un precedente peligroso y debilitar la protección de los consumidores europeos.

Meta también afronta una demanda por la privacidad de las Ray-Ban Meta
El debate llega apenas unas semanas después de que Meta fuera objeto de una demanda colectiva en Estados Unidos relacionada con la privacidad de las Ray-Ban Meta.
La compañía está acusada de enviar imágenes y vídeos capturados por las gafas a un subcontratista ubicado en Kenia, donde serían revisados manualmente para ayudar al entrenamiento de sus modelos de inteligencia artificial.
Las acusaciones tienen su origen en una investigación publicada por los medios suecos Svenska Dagbladet y Göteborgs-Posten, que aseguraban haber identificado a trabajadores encargados de etiquetar el contenido multimedia subido desde las gafas inteligentes.
Aunque Meta no ha sido condenada por estas acusaciones, el caso ha reavivado el debate sobre cómo deben gestionarse los datos capturados por este tipo de dispositivos conectados.

¿Qué significa esta decisión para el futuro de las gafas inteligentes?
La propuesta de la Comisión Europea supone un importante alivio para los fabricantes de smart glasses, ya que evita obligarles a rediseñar dispositivos cuya construcción dificulta la sustitución de la batería por parte del usuario.
Sin embargo, la conversación en Europa parece desplazarse hacia otro terreno: la privacidad. Mientras la reparabilidad podría dejar de ser un obstáculo para este tipo de dispositivos, todo apunta a que el verdadero foco regulatorio en los próximos años estará en cómo recopilan, procesan y protegen la enorme cantidad de datos que generan las gafas inteligentes.
Fuente:La Unión Europea prepara una excepción para las gafas inteligentes – Generación XR



